Alternativas económicas para las poblaciones rurales

 El rol estratégico de las cooperativas también se manifiesta en el sistema productivo ganadero de llamas en la Puna jujeña

En la vasta extensión de la geografía nacional, en el altiplano jujeño se encuentra la mayor población de llamas de la Argentina. Allí, más de 2.500 emprendedores familiares se dedican a la cría y producción de camélidos. La Puna es un lugar de condiciones ambientales extremas. Ubicada a más de 3.500 m s. n. m., el frío intenso y el contexto geográfico limitan las actividades productivas a la ganadería de altura y a la minería. De esta manera, los camélidos representan un recurso natural y propio de la región, que se destaca por tener la mayor y mejor población de la especie en todo el país.

Con el apoyo del INTA acondicionan, clasifican y tipifican la fibra de llama para la elaboración de tops e hilos. Además, en Cieneguillas -Jujuy- funciona un frigorífico propio con capacidad para faenar hasta 140 animales por día.
 
"El gran problema de los productores de carnes no tradicionales son las plantas faenadoras. Al haber poco volumen y ser algo tan incipiente, ningún frigorífico montado entra en este trabajo porque no es un negocio de volumen, es un negocio de futuro", señaló Hugo Lamas, especialista en producción y calidad de fibras animales del INTA Abra Pampa -Jujuy-. A unos 70 kilómetros al oeste de La Quiaca, en la localidad Cieneguillas, 32 productores de llamas y ovejas integran la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca de Pozuelos (CODEPO). Allí, tanto las llamas como las ovejas se crían en los pastos naturales de la Puna. Con el foco puesto en conseguir nuevos mercados, los productores de la región faenan y comercializan los animales en un frigorífico que cuenta con las normas sanitarias establecidas por el SENASA para tránsito provincial. Jujuy posee unas 140.000 cabezas de llamas, que representan el 70% del stock nacional, y están distribuidas en los 30.000 km2 de la Puna. Según Lamas, la dispersión geográfica de esta región atomiza la producción y alienta la aparición de intermediarios, de allí que el rol de las cooperativas y asociaciones de campesinos es fundamental debido a que "no hay productor en toda la Puna que por sí solo pueda ser proveedor de animales para la faena a lo largo de un año y que, además, pueda cerrar acuerdos comerciales".
 
Por esto, el gran desafío es la producción de carne, debido a que representa casi el 88% del capital de la actividad vinculada con los camélidos. De hecho, el INTA de Abra Pampa trabaja en el desarrollo de dietas, suplementación y engorde para mejorar la calidad.
Muchos de los criadores están nucleados en Acopios de Comunidades Andinas, una asociación integrada por la Asociación Cooperadora Abra Pampa del INTA, la Cooperativa Agroganadera Río Grande de San Juan, la Cooperativa Agroganadera El Toro Ltda., el Centro de Acopio de Cangrejillos y el Centro de Acopio de Pumahuasi.
Todos juntos, no solo transforman la fibra en hilados e integran el acopio con el acondicionamiento, clasificación y tipificación de la fibra por finura y color, sino que además, buscan materializar el viejo sueño de acceder directamente a los mercados.
Santos Mamaní es productor de llamas y vive en la localidad jujeña de Cusi Cusi -ubicada cerca del límite con Bolivia y a 4.000 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.)-. Allí, junto con sus cinco hermanos cría y cuida a unos 470 animales.
"La llama es un animal que no degrada el ambiente y desarrolla todo su potencial en un lugar con temperaturas extremas", destacó Lamas y agregó: "Lo cual asegura la sustentabilidad ambiental como ninguna otra especie ganadera de la región y la convierte en un símbolo de la cultura andina".
 
Asimismo, productores puneños elaboran hamburguesas de carne de llama, medallones con quinua -aptos para celíacos-, salames, lomitos, chorizos, mortadela y otros derivados. Se trata de diez comunidades que integran la Asociación de Pequeños Productores Aborígenes de la Puna, nucleados en la Red Puna, que trabajan desde hace 20 años en el valor agregado de la carne de llama.
De acuerdo con Lamas "si bien esta actividad tiene un gran impacto en los ingresos, enfrenta grandes dificultades para realizarse por tratarse de un producto perecedero que requiere infraestructuras para promover la circulación y garantizar su inocuidad".
El INTA junto con la Fundación ArgenINTA apoya este tipo de emprendimientos debido a que fortalecen el sistema productivo ganadero de las llamas y la comercialización de su carne. Además, el especialista del INTA Abra Pampa resaltó las características de este tipo de carnes: "tienen bajo contenido de grasa y el alto porcentaje de proteínas, lo que la presenta como un producto sano".
 
Publicado en revista Chacra. Recuperado de http://www.revistachacra.com.ar/nota/14041-carnes-alternativas-simbolo-de-las-economias-regionales/

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